La luz se curva
esquiva del tiempo.
Einstein sonríe.
Te das cuenta
como te miran,
hablan.
Te ves viejo,
quieres coger la vida.
Por intuir el futuro
vas hacia atrás.
Atrapa el cangrejo.
Aquí está.
Ya la han desmontado.
A tiempo. Antes de cumplirse los dos meses que habían dado los técnicos del Ayuntamiento a la comunidad de vecinos.
La antigua cabina del ascensor está en el portal a la espera de que venga el anticuario de Argüelles que nos la ha comprado.Las sombras escondidas entre los granos de arena que se desprendían de tu piel, huían de su brillo dorado haciéndote parecer una brillante venus naciente de la playa.
Hay cosas, ideas, reflexiones, que a fuerza de darles vueltas acaban enquistándose y entonces se convierten en esa pequeña verruga con la que siempre tropezamos al afeitarnos o en esa uña que se incrusta y duele en los momentos menos oportunos. Para mí, una forma de extirpar o al menos reducir al máximo esos ‘quistes’, a veces se consigue y a veces no, es escribiéndolos, plasmándolos en el papel, convirtiéndolos en un ejercicio sobre el que se puede corregir, dar forma y de este modo, repitiendo la lectura y reescribiendo, hacerlos banales…
aunque no siempre lo consiga.