La muerte se esconde, rota, tras los ojos de la primera persona que ves al girar una esquina.
Se esconde, rota y esperanzada, deseando que mires tras esos ojos y la vislumbres para seguir existiendo.
Ese pequeño, leve, escalofrío que sientes, a veces, al mirar a los ojos a la persona con la que te cruzas cuando giras una esquina es la confirmación de que tendrás fin.