Él la llamó: ¡Se!
Y Se fue.
jueves, 28 de noviembre de 2019
Te recuerdo.
Te recuerdo.
Las bocanadas de oxígeno que son tus caricias para mi
piel asfixiada.
Te recuerdo.
Tu agua en mi boca saciando esa sed que nunca nada si no
tú logra calmar.
Te recuerdo.
Ciego en la oscuridad del silencio que es tu voz
inexistente.
Te recuerdo.
Encogido en mí, solo, sitiado por todo lo que no soy
capaz de vencer: tú, ausente.
Te recuerdo.
¿Eres cierta o eres una creación que necesito para no
caer en el vacío de una existencia sin sentido?
Te recuerdo.
¿Es verdad lo que recuerdo?
Te recuerdo.
miércoles, 13 de noviembre de 2019
jueves, 22 de agosto de 2019
viernes, 10 de mayo de 2019
Salida.
Las antes confortables paredes
que me rodaban y protegían se han enfadado conmigo y han empezado a encogerse y
estirarse, encogerse y estirarse, dejando cada vez menos espacio para mí.
He intentado resistirme a ellas
pero son mucho más fuertes que yo y me han empujado por una especie de pasadizo
angosto del que, poco a poco, empujado todavía por ellas, voy saliendo a un
lugar inhóspito, frío, seco, luminoso hasta hacer daño.
¿Cómo podré sobrevivir ahí?
- Alicia, ha tenido usted una niña. Es una niña monísima, debe pesar unos tres kilos. Para ser una recién nacida tiene un gesto adusto y firme, como si dijese: Aquí estoy, a ver qué pasa.
martes, 24 de julio de 2018
Resuelvo pensarte.
Resuelvo pensarte. Seccionas mi
estado. Guardo el calor antes de que escape por las incisiones. Antes de inoperar
mis conexiones gestionas los ángulos de mi espacio. Levanto líneas que rompan
el bloqueo de los coágulos que esconden los resultados que obtienes.
Visten de negro los dardos del
sol, escuecen sus rasgaduras. Membresías de los dulces chapoteos ven, inactivas, los
borlones de algodón mojado que sobrepasan los días de color dorado mientras urdes
tramas que filtran los años de Iromio, que es un elemento que no existe, y rumian
los patos la hierba que ramonean en el fondo de los estanques mientras los emisarios
no dan abasto para tragar el agua.
Parsean toda la información de
mis neuronas pero con ello no podrán evitarlo: Arrancarás los trozos de
fantasía de mis ojos, en los que reflejo tus sentimientos, intentando federar las
sensaciones de la piel, coser labios con palabras punzantes.
Deflexión
Expandir filamentos tendrá influencia
o no en las bandas que te hacen permeable a et y and o cualquier otra conjunción.
Astrágalo que por azar resuelve
los términos vejatorios para los natos que buscan rinconeras donde descansar de
las asambleas de descargas eléctricas que producen hastío a los jijas que
resisten el viento del olvido.
Mechas de color en el negro de
sus odios. Eres.
viernes, 13 de julio de 2018
Pesan las horas como siglos.
Pesan las horas como siglos y
casi no puedo levantarlas para buscarte en los rincones de mi cerebro gastado
por el roce de tu ausencia que es lija que lo erosiona y deja liso, blanco,
limpio…
La presión de tu recuerdo hace
que de nuevo circunvolucione, arrugue, cree rincones, espacios plegados que me llevan
a través del tiempo a momentos que éramos/estábamos y se hacen más ligeros los
siglos y creo que puedo llegar a ti, más próxima cuanto más te recuerdo/imagino.
Dejo caer unos siglos y ayudo a mi
deseo a catalizar tu imagen, solidificándola en mis brazos.
Saboreo tu olor al besarla.
martes, 26 de junio de 2018
El tiempo. El viento.
El tiempo en su transcurrir es viento
empujando los barcos que navegan por él. Si es al atardecer, sopla hacia el último
puerto.
Algunos ciñen ese viento y se
alejan algo para luego, irremisiblemente, volver en dirección al puerto. Otros sin
resistir su empuje llegan a él.
Todos los que llegan, atracan en
los muelles y, solitarios, esperan ser sacados al astillero para luego, allí
varados, ser desguazados.
Cuando sintamos el tiempo empujar
con fuerza, esquivémoslo. Anclemos en la isla que somos estando juntos, a
refugio de su transcurrir dejemos de ser barcos y no llegaremos a puerto.
viernes, 25 de mayo de 2018
Al fin y al cabo somos humanos.
No sueltes la cuerda, estoy al otro lado sujetándola. Aunque a veces me falten las ganas nunca me fallan las fuerzas.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
No existe ningún verbo con el que se pueda explicar el tiempo transcurrido.
Se hace tarde en esta tarde de ausencia.
Soy palabras mientras te pienso: compleja, rica en matices y sensibilidades.
Mis palabras siempre serán tuyas.
lunes, 6 de noviembre de 2017
jueves, 19 de octubre de 2017
Hachô (Haiku de metro roto) de este Otoño cálido.
De noche, el calor del día,
libre de la roca,
hace cantar al grillo.
libre de la roca,
hace cantar al grillo.
jueves, 7 de septiembre de 2017
lunes, 14 de agosto de 2017
Ruinas sobre el papel
¿Conseguirán ser lazos las ráfagas de trazos que anudando estructuras
se fundan en esta historia que soy y que si no lees solo es ruinas?
lunes, 10 de julio de 2017
martes, 20 de junio de 2017
¿Cómo somos y seremos?
Ruiz Zafón, en una de sus novelas, nos cuenta que Julián
Carax dijo: En el fondo nunca hemos sido
el de antes, sólo recordamos lo que
nunca sucedió.
Al comentario de Julián añado: Y por ese recuerdo somos así,
ahora, y sobre él construimos nuestro futuro.
viernes, 19 de mayo de 2017
Más feliz que una perdiz.
Aquella tarde salió escopetado
del trabajo. Estaba más nervioso que un flan delante de un hormiguero. Habían
quedado. Iba a recogerla, tomarían algo y la dejaría de vuelta en su casa.
Se podría pensar que eso no era
nada del otro mundo, pero para él era cerrar un paréntesis que había abierto
hacía muchos años y dentro de ese paréntesis había estado sin vida, sentía que
de nuevo vivía solo porque ella le esperaba.
Además quería ver su cara. Ver si
en ella atisbaba lo que pudiera haber desencadenado la carta que le dio hacía
un par de días. No sabía de donde pudo sacar la determinación para, por fin,
escrito en un papel, como tantas otras veces había hecho hace tiempo, confesar sus
sentimientos hacia ella; solo que esta vez había una diferencia muy importante,
se lo había escrito claro, sin dejar nada en el aire, sin envolverlo en poemas,
sin disfrazarlo en cuentos o en eso que él le escribía de vez en cuando.
La recogió, pasearon y volvieron
a su casa. Había sido una tarde deliciosa a su lado pero no había sido capaz de
ver en su cara nada que le dijera que pensaba sobre su carta. Quizá no la había
leído aún. Pensó que no, eso no era posible, seguro que la había leído. Se
pararon en el portal, ella sacó la llave, abrió y se volvió hacia él.
Él la miro y musitó una despedida
hasta el día siguiente. Ella se le quedó mirando…
- Pero bueno. Me dices lo que me has dicho en la
carta que me has dado y ya está ¿Sin más? ¿Así lo dejas?
Desde entonces él, es más feliz que una
perdiz.
martes, 25 de abril de 2017
martes, 4 de abril de 2017
Aquí nadie existe.
Aquí existe una soledad extrema.
Puesta en duda su cualidad por un hastío que mata cualquier
recuerdo, imagen, ocurrencia.
En este lugar el silencio ni se funde ni se derrite.
Ni el miedo existe aquí, identificable, se hace uno con el silencio.
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